Dejarse mirar
Dejarse mirar
entre palabras vacías;
cuerpos translúcidos donde no hay nada claro.
Soledad y silencio.
Momentos en pausa
que se desvanecen
en la lejanía de tu ser y el mío;
en tu ser que me mira y que siente,
en la imaginación de tenerme ahí presente.
Mi cuerpo y mi sentir
llenos de palabras vacías,
mis sentidos ausentes y atrofiados
por lo que fue,
por lo que intenta ser
sin querer,
sin saber,
sin poder;
recreando a su modo el pasado.
Tentación independiente,
inmenso vacío
y sin sentido.
No eres las letras que leo
eres las letras que escribes.
Eres otros tiempos,
otros lugares,
y otras historias;
lo que desconozco
a la vez que te miro.
Eres extraño misterio
entre mi imaginación
y la tuya,
entre mi pasado
y mis incertidumbres crecientes;
entre lo que soy
sin ser,
sin querer,
sin saber,
sin poder.
Tu mirada y la mía.
Tus manos, mis ojos.
Esta cruel bicromía
de silencios y ausencias
sustituidos por versos y fotografías.
Me ves y te veo
pero no sé a quién veo
ni quién es este cuerpo
y este ser a quién tú ves.
Me quedo en pausa y en silencio.
Me sigue el pasado como una sombra
que se pega a mi cuerpo
hasta hacerla mía.
Día y noche y mía.
Me duermo
y al abrir los ojos
sigue
tan cerca,
tan dentro,
deseando volverse imperceptible.
Mi mente es un libro hablando
lleno de fragmentos
de lugares,
de palabras
y de rostros
en repeticiones constantes
que no me dejan,
y que no comprendo;
como tus ojos,
mi ser o mi cuerpo
al dejarse mirar.