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Dejarse mirar 

Dejarse mirar

entre palabras vacías;

cuerpos translúcidos donde no hay nada claro.

Soledad y silencio.

Momentos en pausa

que se desvanecen

en la lejanía de tu ser y el mío;

en tu ser que me mira y que siente,

en la imaginación de tenerme ahí presente.

Mi cuerpo y mi sentir

llenos de palabras vacías,

mis sentidos ausentes y atrofiados

por lo que fue,

por lo que intenta ser

sin querer,

sin saber,

sin poder;

recreando a su modo el pasado.

Tentación independiente,

inmenso vacío

y sin sentido.

No eres las letras que leo

eres las letras que escribes.

Eres otros tiempos,

otros lugares,

y otras historias;

lo que desconozco

a la vez que te miro.

Eres extraño misterio

entre mi imaginación

y la tuya,

entre mi pasado

y mis incertidumbres crecientes;

entre lo que soy

sin ser,

sin querer,

sin saber,

sin poder.

Tu mirada y la mía.

Tus manos, mis ojos.

Esta cruel bicromía

de silencios y ausencias

sustituidos por versos y fotografías.

Me ves y te veo

pero no sé a quién veo

ni quién es este cuerpo

y este ser a quién tú ves.

Me quedo en pausa y en silencio.

Me sigue el pasado como una sombra

que se pega a mi cuerpo

hasta hacerla mía.

Día y noche y mía.

Me duermo

y al abrir los ojos

sigue

tan cerca,

tan dentro,

deseando volverse imperceptible.

Mi mente es un libro hablando

lleno de fragmentos

de lugares,

de palabras

y de rostros

en repeticiones constantes

que no me dejan,

y que no comprendo;

como tus ojos,

mi ser o mi cuerpo

al dejarse mirar.

©2021 Vanessa Olachea.

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